Sacha Runa Intensive Shamanic Training : Community Forum

Blessings from the heart of the work. Sacha Runa presents this intimate forum for those who have or are considering participating in the month-long Intensive Shamanic Training. Feel free to leave contact information, speak your truth, and open to the fullest potential of this growing Shamanic community. Namaste.

Forum: Sacha Runa Intensive Shamanic Training : Community Forum
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AYAHUASCA CAMINO ENCONTRADO

Estaba viviendo el final de una etapa en mi vida. Buscaba guía para mi nuevo camino. Además, deseaba ver cosas dentro de mí para mejorar como persona. Una especie de búsqueda vocacional también, debo admitir. Así, me tomé de un tirón el trago del líquido verde.
Los doce del domo empezamos a repetir un mantra, guiados por Miguel: huajiguru, huajiguro, huajiguro… al estilo de las meditaciones budistas para callar la mente. Meditaba en Jesús. Luego, una imagen.

El chamán ya nos había advertido antes que podíamos experimentar experiencias traumáticas de esta vida o también de vidas pasadas, para superarlas. Creo que fue eso. Vi como un sendero por el cual un triciclo bajaba muy rápido y yo era como mi madre que gritaba Noooooo, en un arrebato de angustia y pérdida. Yo era como mi madre que veía cómo su hijo moría, su hijo pequeñito, al accidentarse en un transporte que iba cuesta abajo en un camino. Sólo veía el triciclo y el polvoriento camino. Entonces recordé que cuando yo era niña solía tener pesadillas angustiantes en las que millones de partículas de polvo me circundaban, mientras yo viajaba a una desesperante velocidad, tan alta, que parecía estática. Creo que mi Noooooo, salió de mis labios un par de veces.
Luego escuché la voz del chamán Miguel, que mas bien era una interrogación gutural, que me decía: todo bien? Todo estaba oscuro. Era raro, porque él no hablaba, pero yo lo entendía o al menos creía hacerlo. Al escuchar una especie de mmm? De su parte, yo me tranquilizaba.

De pronto apareció una hojita rosada, con tonos de fuccia y amarillo suave y blanquito, con la punta hacia arriba, que se multiplicaba, hasta formar la figura de un ser de mi estatura, con los brazos más largos y las manos como ramas de árbol. Su cabeza era como una gota de agua con la punta hacia arriba y sus ojos eran como diamantes casi celestes y transparentes, alegres, dulces, amorosos, chispeantes; pero no podía verlo claramente más que unos segundos. Lo que sí, estaba delante de mí y tomó mis manos, suavemente, y éramos una danza elevando los brazos (había una energía ligeramente femenina en ella) y fluía, en movimientos de unión de las manos y separación, como si estuviéramos en un espejo. Hacíamos figuras de gotas ascendentes con ambos brazos. No había resistencia.
Luego, la figura de las hojitas se hizo más y más, hasta llenar todo. Era como un mandala expandiéndose que ponía en simetría todo dentro de mí. Me entregué. Sentí alineado mi ser. Luego, desfilaban imágenes como la de una esfinge con cabeza de perro, a la cual traté de no prestar atención.

De pronto, estaba en el domo, pero ya no había luz, todo estaba oscuro. Sentí mucho miedo, pensé que estaba muriendo. Busqué a mi pareja, con miedo de no hallarlo, pues creí que podía estar sola solísima. Me costó, pues mi cuerpo lo sentía torpe y adormecido. Aquí estoy, creo que me dijo, y me arrinconé a él y me aferré a su mano. Estás bien? Me preguntaba y escuchaba el eco de estas palabras. Sí, me escuchaba a mí misma, y tú estás bien? Yo le preguntaba. Sí, respondía. Creo que a lo largo de la noche repetimos mucho eso. Lamento haber desconcentrado a alguno ahí, era el miedo.
Quise ir al baño. No podía encontrar la puerta. Me ayudó la Yumi, creo. La noche estaba despejada y las estrellas brillaban fuertemente. Ví un rayo al fondo, al lado del Illimani, recordé mi cuento, en el que una mujer era tocada por la fuerza de Illapa y era llamada la hija del rayo. Traté de no pensar en eso, pues no quería morir ahí mismo.

Al entrar me costó ubicar mi lugar. Me ayudó la Yumi, creo, y la Caty. Gracias. A ratos, tenía tanto miedo y mi pareja también, creo, por eso nos hablábamos, y el chamán nos pedía que no lo hiciéramos. Así que solo nos tomábamos de la mano.

Entonces, yo estaba, pero me sentía muerta, en un domo, con mi amante al lado, muriendo con un grupo de personas. La noche cerrada. La escena de la despedida con mis hijos y mi padre. La posibilidad de no volver a verlos más. El domo. La ceremonia. La angustia. Un remordimiento por haberme causado esa muerte por experimentar la llamada “medicina”, por mis compañeros.
El tiempo inacabable, se hacía eterno. La angustia eterna. Pero estaba mi amante, que cuando yo soltaba su mano, buscaba él la mía. Sentí los celos. Sentía que yo era mi madre, reviviendo los celos. Cuando él buscaba mi mano y la tomaba, la felicidad. Le daba algún beso. Estaba con él, pensaba, pero estábamos ambos muriendo. La pared en la que antes apoyaba mi cabeza ya no estaba, solo era vacío y energía.

Cuando ese tiempo sin tiempo, esa noche eterna oprimía, cuando la culpa pensaba que eso era una especie de purgatorio sin fin, cuando me supe irremediablemente muerta se escuchó al chamán que cantaba con una melodía compasiva y de amor, él me guiaba y a él me sentí verdadera y profundamente agradecidal!!

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